Sitios web
Rápidos, encontrables en Google, y sin plantillas que después nadie pueda mantener.
Eso pesa el último sitio que entregué, completo y en producción. Escrito a mano, sin framework.
La mayoría entrega la vitrina y se detiene ahí: queda un sitio bonito y el mismo trabajo manual detrás. Yo entrego las dos mitades.
Rápidos, encontrables en Google, y sin plantillas que después nadie pueda mantener.
Lo que hoy vive en planillas: aprobaciones, seguimiento, documentos, estados.
El trabajo repetido deja de depender de que alguien se acuerde.
Todos los que venden automatización la describen. Prefiero mostrártela funcionando en la pantalla donde me estás evaluando.
Es una estimación de rango, no una cotización. El número exacto sale después de conversar tu caso — y una vez conversado, no se mueve.
Captar consultas sin parecer una de las páginas que piden el RUT antes de explicar nada.
Vacía a propósito: prefiero declarar lo que no existe todavía antes que rellenarlo con trabajo ajeno.
Contratar a alguien remoto da miedo con razón. Estas son las mismas condiciones para todos los proyectos.
El presupuesto se mueve a mitad de camino
Alcance y precio cerrados por escrito, antes de que pagues nada
Quedas amarrado a quien te hizo el sitio
Repositorio, dominio y accesos a tu nombre desde el día uno
Un mes de silencio y una entrega sorpresa
Un enlace donde ves el avance cada semana
El formulario pide datos sin decir qué hace con ellos
Ley 21.719 resuelta: responsable, base de licitud, consentimiento separable
Una llamada corta, sin costo y sin compromiso. Si lo que necesitas no lo hago yo, te lo digo en esa misma llamada.